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Nuevos pasos en Cabo Delgado para reducir el impacto negativo de la minería artesanal

El proyecto medicusmundi tiene como objetivo garantizar el derecho a la salud y el derecho ambiental de las comunidades mineras en los distritos de Montepuez, Namuno y Ancuabe.

Los yacimientos de oro en la provincia han generado desplazamientos masivos de población y creados asentamientos informales comprometiendo la ya limitada capacidad de los servicios públicos, siendo la atención médica la más afectada.

En todo el mundo y particularmente en África, incluido Mozambique, la minería artesanal se ha expandido como actividad. Así, se multiplican numerosos desafíos que amenazan la salud individual, comunitaria y ambiental. Se sabe que esta actividad, en la forma en que se lleva a cabo hoy en día y habitualmente al margen de la ley y siempre en la informalidad, ha causado impactos altamente negativos, tanto en el paisaje como en la salud individual y colectiva. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la minería artesanal es la principal causa de las emisiones de mercurio a la atmósfera (37% de las emisiones globales) y su práctica no tiene impacto visible en el desarrollo de las comunidades en las que se desarrolla, dadas las limitadas opciones de participación de grupos de mineros organizados y reconocidos, minimizando su potencial para mejorar la vida de las comunidades.

Mozambique ha experimentado un rápido desarrollo económico en los últimos 20 años, pero esto ha tenido un efecto muy limitado en la reducción de la pobreza y su distribución geográfica. Más de la mitad de la población mozambiqueña vive en situaciones de pobreza extrema, siendo la agricultura la principal actividad para la supervivencia. La escasez de lluvias, la tecnología precaria utilizada y el cambio climático han provocado una reducción de la producción y la pérdida de medios de vida. Los altos niveles de pobreza en las zonas rurales, el desempleo generalizado (que afecta especialmente a la población joven), la falta de oportunidades para una educación media o superior, la tolerancia del gobierno y, a veces, los altos ingresos de la explotación minera, son algunos de las causas de la proliferación de la minería artesanal en el país. Se estima que hoy en todo el país 100.000 personas están directamente involucradas en el sector de la minería artesanal, como sustento de vida de medio millón de personas en áreas rurales y con altas tasas de pobreza

En el caso específico de Cabo Delgado, el aumento de la explotación de los recursos minerales es una realidad inevitable. Allí, coexiste una industria extractiva formal (dedicada a la exploración de petróleo, gas, carbón y otros minerales fósiles) y la minería informal, artesanal y en pequeña escala, practicada por los "garimpeiros" (mineros/as tradicionales y artesanales). La atención del gobierno, las empresas internacionales, las organizaciones internacionales y nacionales que trabajan para lograr una gestión eficiente y distributiva de los recursos se ha concentrado en la industria formal. Como tal, la minería artesanal no ha recibido la debida atención, un hecho que limita su potencial como mecanismo de desarrollo y no permite alertar y minimizar los riesgos inherentes a esta actividad. La mayoría de las discusiones y debates que han tenido lugar sobre la minería se centran principalmente en cuestiones de marco legal y fiscal, dejando de lado otras cuestiones igualmente importantes, como los cambios socioeconómicos y ambientales.

Los yacimientos de oro en la provincia han generado desplazamientos masivos de población y creados asentamientos informales comprometiendo la ya limitada capacidad de los servicios públicos, siendo la atención médica la más afectada. Además, la actividad minera contribuye a la erosión del suelo y la consiguiente disminución de la fertilidad de la tierra; para la obstrucción de la red hidrográfica por sedimentación debido a la apertura de cráteres (que impiden un mayor uso agrícola); y para la contaminación del agua causada por el proceso de trituración y lavado de piedras para la extracción, especialmente de oro, reduciendo aún más la disponibilidad de agua potable o agua para regadío. Esta situación plantea serias amenazas para la salud pública, así como para el desarrollo de actividades socioeconómicas. Se suma a todo esto la existencia de conflictos sociales entre mineros y empresas extractivas con concesiones de exploración; las precarias condiciones de trabajo de los mineros (que operan sin cumplir los estándares básicos de seguridad e higiene en el trabajo); el aumento de población transeúnte y la consiguiente fragmentación de familias durante largos períodos de tiempo; la realidad del trabajo infantil; y el aumento de la delincuencia, la prostitución y la violencia común y sexual. También es un hecho el impacto económico negativo asociado con la minería artesanal, ya que las condiciones en que se practica contribuyen a promover la comercialización ilegal y aumentar la inseguridad alimentaria y nutricional (como resultado del abandono de la agricultura por parte de las comunidades que se dedican a esta actividad)

Consciente de esta realidad, medicusmundi inició en 2019 un proyecto que apunta a reducir el impacto negativo que la minería artesanal ha estado causando en tres distritos de Cabo Delgado (Montepuez, Namuno y Ancuabe). El proyecto "Reducción del impacto negativo de la minería artesanal en la salud individual, comunitaria y ambiental", financiado por la Generalitat de Valencia, contribuirá a aumentar el conocimiento sobre la práctica de la minería artesanal en los distritos de intervención; introducir métodos alternativos al uso de mercurio en la minería de oro, para promover prácticas limpias que respeten el medio ambiente; fortalecer la capacidad del sistema de salud para proporcionar servicios a las comunidades en las áreas mineras; mejorar la capacidad de los recursos humanos y desarrollar nuevos sistemas que permitan adaptar la oferta de servicios a los nuevos perfiles sociales y de salud que está creando la minería artesanal; sensibilizar a la población en las áreas de intervención (y a la población en general) sobre los riesgos mineros y promover campañas de salud para que las comunidades, a través de la mejora de su propia organización, puedan minimizar los impactos negativos de esta práctica y maximizar su potencial económico. El proyecto aconsejará a las organizaciones mineras que se consoliden como asociaciones o cooperativas, para que puedan tener una mayor capacidad de diálogo con las autoridades locales.

Esta intervención continuará hasta 2021 y está alineada con metas y objetivos establecidos en la Agenda 2030 de la ONU, ya que aborda conjuntamente los problemas ambientales y de salud en una perspectiva holística e integral.

Publicado el 12/03/2020

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